Cuando estoy detrás de la cámara intento captar una fotografía natural de la realidad que estoy viendo.

En Burkina Faso asistí a un vaciado de letrina manual. Un hombre se dedicaba a vaciar las letrinas manualmente por unos céntimos de euro. Me pareció que, la manera de guardarle respeto era estar a su lado con esos olores fétidos que por poco nos ahogan. Y mostrar esa realidad.

Muchas familias no tienen dinero para vaciar sus letrinas mecánicamente con ayuda de un camión, y han de hacerlo manualmente. Llaman a una persona especializada del barrio y, con las herramientas justas o apenas sin nada, se vacían en el mismo patio de la casa en un agujero cavado a mano.

Sin mascarilla, sin guantes, sin nada (le fui a comprar una mascarilla). Así vacían muchas letrinas en Burkina Faso:

EL PATIO DE LA CASA

LA LETRINA

TRABAJANDO A PLENO SOL

PICANDO EL CEMENTO QUE CUBRE LA LETRINA

EN EL INTERIOR PARA SACAR LOS EXCREMENTOS

CON UN SIMPLE CUBO, EMPIEZA EL VACIADO

EL EXPERTO Y SUS HERRAMIENTAS

LOS PIES EXPUESTOS A TODA CLASE DE BACTERIAS

SE VACÍA EN EL MISMO PATIO DE LA CASA

LOS NIÑOS BUSCAN SUS JUGUETES PERDIDOS

EL BARRIO CONTINÚA LA VIDA COMO SI NADA