Cuando me instalé a vivir en Burkina Faso, todo era diferente. Hasta las cosas más cotidianas eran totalmente distintas.

Al principio no reconocía nada. Mis costumbres desaparecían entre las calles de tierra como si de repente el polvo, que levantaba al caminar, las hubiera borrado.

No tuve otro remedio que dejarme llevar. Empecé a observar el lugar en el que me había instalado a vivir. Y solo así, descubrí que tenía todo lo que necesitaba. Las tiendas de barrio, los vendedores ambulantes, los comercios ¡estaban ahí! Se expresaban con colores, dibujos y formas. ¡Te invitaban a comprar!

Me acostumbré a ir a la peluquería del barrio, a comprar cosas para la casa en los carros ambulantes…

Y sobretodo, me acostumbré a ser feliz con lo que había.

Cosas para el hogar

El Colmado

Gasolinera por litros

Peluquería

Tienda de electrodomésticos

El Mecánico; también venta de ruedas

Locutorio

¡Revelados en 24h!

Tienda especial; desde helados, comida, complementos…

Joyería

Empresa de Mudanzas

Tienda de ropa

Oficina de telecomunicaciones